La historia del perfume, de Alejandro Magno a la actualidad

La palabra perfume viene del concepto per-fumare, relacionado con el humo, debido a que en origen hacía referencia a la fragancia desprendida por la quema de material orgánico aromático. La historia del perfume ha recorrido un camino largo y lleno de evoluciones, hasta llegar a ser un elemento fundamental en el cuidado diario de muchas personas.

Alejandro Magno era un gran aficionado a los perfumes. El conquistador macedonio hacía llevar perfumes de todo tipo hasta el frente, dependiendo del lugar donde se estuviera desarrollando la campaña. Las tinajas de barro hacían posible que el líquido pudiera ser transportado y conservara todas sus propiedades.

Es cierto que las conquistas de Alejandro expandieron el uso del perfume por toda Europa, pero hacía más de mil años que los sumerios ya lo habían utilizado. Los sumerios, civilización que se asentaba entre los ríos Tigris y Eúfrates, ya desarrollaron líquidos olorosos, dando origen a la historia del perfume.

El pueblo mediterráneo que más desarrollo la elaboración de líquidos aromáticos en la antigüedad fue el egipcio. En el antiguo Egipto los perfumes eran utilizados a diario y tenía una significación que iba más allá de la vida terrenal.

Más tarde los griegos hicieron una aportación capital al mundo de la perfumería antigua: las vasijas de cerámica. Este tipo de material conservaba su contenido de manera que lo preservara de agentes externos que pudieran contaminarlo.

En Roma la perfumería se convirtió en un arte. Uno de los hechos más curiosos es que las mujeres más ricas hacían que sus esclavas almacenaran perfume en la boca y lo vaporizaran sobre ellas.

El cristianismo consideró la perfumería como una extravagancia más cercana al engaño que a la verdad, por lo que durante el período cristiano del Imperio Romano el uso del perfume sufrió un gran retroceso.

Al este, los bizantinos y los árabes desarrollaron perfumes nunca vistos hasta entonces. La cercanía de materias primas de países asiáticos permitía que estos imperios importaran fácilmente materias primas y pudieran tratarlas para crear aromas que utilizaban en todo tipo de ocasiones. Los árabes fabricaron los primeros alambiques que utilizaban para destilar fragancias.

Durante la Edad Media la higiene personal brillaba por su ausencia a lo largo de Europa, lo que provocaba la rápida propagación de enfermedades como la sarna o la peste. A pesar de la falta de higiene, era común utilizar esponjas perfumadas que se colocaban bajo las axilas para mantener un olor corporal aceptable, al menos durante un tiempo.

Los siglos siguientes han traído la globalización del perfume debido a los medios de transporte modernos y a los frascos de vidrio que conservan todas sus propiedades. El sector de la colonia en la actualidad es uno de los más prósperos en el mundo de la moda, y el perfume un bien de consumo totalmente asentado.

Si quieres dejarnos tu opinión acerca del perfume y su historia puedes hacerlo en la sección de comentarios del blog.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *